Antes del partido contra Brasil, yo hice mi canchita, compré una gaseosa, nos juntamos en la sala para un evento cuasi familiar y, soportando las estupideces que suelen decir los comentaristas, nos pusimos a alentar a la selección peruana (más que todo porque se estaban enfrentando a un equipo que siempre da ganas de ver). En fin, sufrimos, nos alegramos, fue un empate. Aleluya!
Después de tal empate, los ilusos (como yo, esperanzado) creímos que a Ecucador goleábamos sí o sí. Nos conformábamos un 5-0, más o menos. Pero fue todo lo contrario.
Luego resultó que Paolo Guerrero se fue a chupar un día antes del partido con Brasil (donde Paolo salió de la cancha alegando un problema gástrico, cuando en relaidad taba con la resaca); luego nos enteramos que después del triunfo los jugadores estuvieron eléctricos, a salto de mata y a salto de tigre. Que Mendoza estaba como burro en primavera, que Acasiete tomó la delantera y la retaguardia, que la Foca se predió como un foco, etc.
Ante todo esto, los hinchas ilusos como yo, nos desencantamos, nos caímos (plop!), nos desilusionamos, renegamos, y deseamos que toda la federación y todos los jugadores y de paso todos los políticos se vayan. Quisimos que entren los Jotitas, que entre el Cienciano de la Sudamericana, que regrese Chumpitaz y César Cueto, etc.
Quiénes pierden? Quiénes ganan?
A quién le llega todo esto y se ríe de todos nosotros? Manuel Burga.
Quién canta y baila? Jeta Jeta Uribe (Pa' bravo él!)
Pero quién ganó y sigue ganando? Chemo, con APRONAX.
Adiós fútbol peruano.
Ahora soy hincha del Ínter y de los Chicago Bulls (solo hasta que los Jotitas cumplan 20 años).





